Bizcocho de limón y romero

¡Este bizcocho súper fácil de limón intenso con un toque de romero te va a enamorar!

Y ya sé que tengo otra receta de lo mismo… Pero esta es mil veces mejor. Jugosa, fácil y no falla. No lleva aquafaba, pero uso otro truco para hacerlo ligero que os va a encantar. ¡No tiene nada que envidiarle a un bizcocho no-vegano!

El «truco» simplemente consiste en mezclar los ingredientes secos con el aceite primero. Al cubrir la harina con grasa, evitas que luego al añadir líquido y mezclar se desarrolle demasiado el gluten. ¿Alguna vez te has preguntado por qué siempre se dice que no mezcles demasiado la masa antes de hornear? ¡Es por eso! Cuanto más mezclas, como por ejemplo con una batidora, más se desarrolla el gluten y más gomosa te sale la tarta, y eso no es bueno. ¡Queremos un bizcocho ligero y esponjoso!

El bizcocho también lo podéis hacer de vainilla, naranja, jengibre o lo que os apetezca. Simplemente quitad la ralladura de limón y el romero, y si queréis podéis sustituir el zumo de limón por vinagre de manzana (1 cucharada). Por supuesto, podéis usar romero seco, media o una cucharadita sería suficiente.

INGREDIENTES

  • 250ml leche de soja
  • Zumo de 1/2 limón
  • 120ml de aceite neutro (girasol)
  • Ralladura de 3 limones
  • 1-2 ramitas de romero (picar las hojas, no el tallo)
  • 180g de azúcar blanco
  • 250g de harina blanca
  • 2 cditas de levadura en polvo
  • 1/2 cdita de bicarbonato

INSTRUCCIONES

  1. Precalienta el horno a 180ºC sin ventilador (o 160ºC con ventilador). Engrasa o empapela el fondo de un molde de 18-20cm de diámetro.
  2. Añade el zumo de limón a la leche y deja reposar mientras haces el resto.
  3. En un bowl, mezcla bien la harina, azúcar, levadura, bicarbonato, romero y ralladura de limón. Añade el aceite. Ahora tienes que incorporar todo hasta que te queda una especie de arenilla húmeda. Mezcla con una espátula, haciendo movimientos de incorporar y cortar, hasta que todo tenga el mismo aspecto.
  4. Añade la mitad de la leche y mezcla. Añade la otra mitad y vuelve a mezclar hasta tener una masa homogénea y brillante.
  5. Echa la masa en el molde y hornea durante 50 minutos. No abras el horno hasta pasado ese tiempo. 
  6. Déjalo enfriar en una rejilla completamente antes de comerlo. Esto es importante porque la textura de un bizcocho al salir del horno es radicalmente distinta a cuando ya ha enfriado del todo, y puede parecer denso y mucho menos esponjoso.

¡Y a disfrutar! Puedes hacer un glaseado con 1 taza americana de azúcar glace y el zumo de medio limón, mezclando bien aunque parezca que no es suficiente líquido hasta que tienes un glaseado denso y brillante que puedes esparcir por encima de la tarta. Personalmente, prefiero el bizcocho sin glaseado.

Sois libres de cortarlo por la mitad y añadir mermelada, por ejemplo. De frambuesa quedaría deliciosa. ¡Ñam!