Tofu crujiente con salsa de limón

¡La combinación de este tofu súper crujiente con una salsa agridulce te va a encantar!

Si eres fan de la comida china quizá hayas probado el pollo con salsa de limón. Es algo que yo he de admitir que nunca he probado, y es una de esas cosas que cada restaurante hace ligeramente distinta. ¡Pero tendréis que decirme si se parece o no! Aunque sea cual sea la respuesta, la receta os va a enamorar. Yo estoy en el cielo desde ayer al mediodía.

Lo que más me gustó de esta receta fue que se me ocurrió hacerla simplemente porque compramos varios limones que pensé que usaríamos y ya llevaban ahí unos días. Teníamos medio bloque de tofu y arroz… Pero no teníamos pan rallado para empanar el tofu.

El pan rallado aquí en Inglaterra no es un ingrediente muy común. Desde luego no tanto como en españa, y es mucho más caro, así que no solemos comprar. Total, para qué. Casi todo viene ya empanado, y no somos de freír mucho…
Así que después de darle unas vueltas me acordé de aquella vez que intentamos hacer alitas de pollo con tofu, congelándolo y descongelándolo dos veces. Compré cornflakes para empanarlo porque son súper crujientes y honestamente, me gusta incluso más que el panko (jamás pensé que diría esto).

Así que sí, el ingrediente clave para este tofu crujiente son los copos de maíz. Ve al súper y encuentra los copos más simples y veganos, los más baratitos y que no estén cubiertos en azúcar (aunque creo que eso ya no se vende desde los 2000, jaja).

¡Allá vamos!

INGREDIENTES

  • 1 taza (250ml) de caldo de verduras
  • Ralladura de 1 limón
  • Zumo de 2 limones
  • 1 cda de maizena
  • 2 cdas de azúcar
  • 2 dientes de ajo
  • Sal y pimienta
  • 1 cdita de aceite de sésamo o neutro (como girasol)
  • 1/2 bloque de tofu firme
  • Copos de maíz
  • Harina (para empanar)
  • Aceite de girasol (para freír el tofu)
  • Sésamo tostado
  • Cebolleta/cebollito/ajo tierno

INSTRUCCIONES

Os recomiendo que si lo vais a servir con arroz, empecéis por el arroz. Yo cocino el arroz basmati o largo así (para 2 personas): 1 taza de arroz + 1 y 1/2 de agua. Lo pongo con una pizca de sal a fuego alto. En cuanto empieza a hervir, lo bajo al mínimo durante unos 15 minutos. Si crees que se te va a olvidar, puedes poner un timer y lo apagas. Si lo dejas reposar es incluso mejor, ¡así puedes seguir con el resto de ingredientes con tranquilidad!

Para el tofu:

  1. Corta el tofu en cubos medianos o la forma que le quieras dar. No demasiado pequeños para que no se rompan. Déjalo sobre papel de cocina para que absorba un poco de agua, mientras se calienta tu freidora o una olla con unos 2-3 dedos de aceite, a fuego medio-alto.
  2. Prepara un contenedor con un poco de harina, y otro con una mezcla de harina y agua. Tiene que tener la consistencia de masa de crepes, más o menos. *
  3. En otro contenedor, pon los cops de maíz machacados. No pasa nada si algunos pedacitos son un poco más grandes, pero si son demasiado grandes no se van a pegar, mientras que si son bien finos quedan muy crujientes igualmente. Literalmente los rompo con la mano (es terapéutico).
  4. Pasa el tofu por la harina, luego por la mezcla de harina y agua, y finalmente por los copos de maíz. Deja todos preparados en un plato, y fríelos cuando el aceite esté bien caliente. **
  5. Fríe el tofu hasta que esté bien dorado, ¡y listo!

* Aquí sólo puedo decir que no cometas el error de pensar que cuánto más densa la mezcla de harina, mejor se van a pegar los copos de maíz, porque no es así.
** Para comprobar si está caliente puedes tirar unos copos de maíz y si empiezan a burbujear y hacer ruido inmediatamente, ya está listo.

Para la salsa:

  1. La salsa se hace muy rápido en una sartén u olla pequeña. Así que prepara todos los ingredientes primero. Puedes añadir la ralladura de limón al caldo de verduras. Por otro lado, la maizena la puedes mezclar con el zumo de limón.
  2. Pica el ajo y calienta una sartén pequeña. Añade el aceite de sésamo y el ajo. Sólo necesita un minuto o dos antes de estar doradito.
  3. Añade el caldo y el azúcar inmediatamente, y mezcla a fuego medio hasta que se disolva. Echa una pizca de sal y pimienta negra.
  4. Añade la maizena disuelta en el zumo de limón y sigue mezclando sin parar. Apaga el fuego y aleja la olla en cuanto veas que empieza a espesar (casi inmediatamente, vaya).
  5. ¡Lista! Quizá necesites añadir un poquito de agua y recalentarla antes de servir.

Este plato, para que triunfe en todo su esplendor, necesita que lo termines con una pizca de sésamo tostado y cebollino por encima. Si no tienes, lo pasa nada, pero te recomiendo problarlo algún día si quieres el paraíso en tu boca.

El otro día mi pareja me dijo, mientras rallaba un limón, que no sabía que la parte blanca se evitaba. Así que como un consejo extra os digo que no ralléis nunca la parte blanca del limón a menos que os encante el sabor infinitamente amargo. Simplemente rallad la piel amarilla, con amor. Es la parte rica.

¡Nada más que añadir! A disfrutar.