Tortilla de patata

¡La mejor tortilla que he comido desde que soy vegana!

Ya sabéis cómo es: que si reseca, o harinosa, o que no se cocina bien en el centro, quiza es que sabe demasiado a garbanzos, o es como comerse un cacho de bizcocho seco… ¡¡Pues nunca más!!
En un momento de inspiración se me ocurrio un simple truco para hacer que la tortilla quede rica y jugosa. Y no, no es añadirle tomate, ni calabacín, ni un sustituto de huevo que cueste dos mil euros el kilo en Amazon.
Es agua. A una temperatura concreta, claro. Agua hirviendo. Sí, es la receta vegana de tortilla de toda la vida, con harina de garbanzo… y agua hirviendo.

Verás, cuando haces el «huevo» con harina de garbanzo y agua del grifo, simplemente tienes una masa (más espesa o ligera, pero masa) que cuando la cocinas, si se cocina bien se seca, y si no se cocina bien sabe a masa cruda.
Por alguna razón que desconozco, la harina de garbanzo con agua hirviendo, al dejarla reposar, coagula de tal manera que al hacer la tortilla se queda muy jugosa por dentro, aunque la cocines bien y un buen rato. Pero claro, ¡no está cruda!

Así que échale un ojo a la receta, que si tienes experiencia haciendo tortilla te va a salir en un pispás.

He de aclarar que cuando digo tazas son tazas medidoras, que son las tazas americanas. Si preferís probar el método más a ojo no me hago responsable ¡pero confío en vuestras habilidades!

INGREDIENTES

  • 3 patatas medianas
  • 1 cebolla pequeña
  • 1/3 de taza de harina de garbanzo
  • 1 taza de agua hirviendo
  • 1 chorrito de vinagre o zumo de limón
  • 1-2 cdas de leche vegetal
  • 1 pizca de cúrcuma para darle color (opcional)
  • Sal y pimienta (yo usé sal negra kala namak, que tiene sabor a huevo)
  • Aceite neutro (como de girasol)
  • Opciones para dar más sabor: ajo en polvo, hierbas secas, perejil, pimentón…

INSTRUCCIONES

  1. Bate bien la harina, el agua hirviendo, leche, vinagre y especias. Es importante batir con una batidora, no con varillas, porque no queremos que queden grumos y todo tiene que estar bien emulsionado. Déjalo reposar mientras haces el resto.
  2. Esto es lo normal: corta las patatas y la cebolla y fríelas en una sartén pequeña con bastante aceite hasta que estén doraditas y bien hechas. Sácalas y ponlas en otro bowl y pon el aceite en otro contenedor resistente. Pon la sartén a calentar a fuego medio-alto otra vez.
  3. Como ya habrá pasado un buen rato, verás que el «huevo» es un poco más gelatinoso y ya puedes añadir las patatas y la cebolla frita y mezclar bien. Una vez caliente la sartén, añade la mezcla y espárcela bien. Baja el fuego a medio-bajo después de un minutito.
  4. Ya sabes cómo sigue: deja que se dore bien por la base, con paciencia. Tardará unos 10-15 minutos. Cuando ya esté bien dorada, con la ayuda de una espátula la puedes separar de la sartén, con cuidado de no romperla.
  5. Engrasa ligeramente el plato más plano que tengas y ponlo como si fuera la tapa de la sartén. Si nunca has hecho esto antes, puedes buscar tutoriales. Dale la vuelta rápidamente para pasar la tortilla de la sartén al plato y vuelve a calentar a fuego medio-alto la sartén con un poquito más de aceite.
  6. Una vez caliente, se repite el proceso, deslizando la tortilla a la sartén con ayuda de la espátula. Espera un minuto y baja el fuego a medio-bajo. Dale forma recondita con la espátula.
  7. Una vez lista, repite el paso 5 para servirla en un plato. ¡Y a comer! Ya está lista para comer fría o caliente, sola o en bocadillo, con o sin ensalada.

¡Espero que te guste! Yo aún estoy flipando.