Ajos confitados

Si te encanta el ajo tanto como a mí, tienes que probar esta receta.

Y es que además es un lujo para todas las personas que no pueden comer ajo crudo porque les sienta muy pesado o les repite demasiado. Podéis sustituir el ajo crudo en cualquier receta por estos ajos, ya que añaden todo el sabor más mucha cremosidad, sin el picor del ajo crudo.

Sí, podéis confitar ajos al horno, pero tardan más, es más laborioso y se gasta más energía. Además, con este método conseguís un aceite de ajo increíblemente delicioso, ¡o sea que es un dos por uno!
Estos ajos son deliciosos en: tostadas, pasta, arroces, verduras al horno, salsas, sopas, untables, hummus… al igual que el aceite de ajo.

Podéis utilizar el aceite que prefiráis. Yo para cortar el coste, utilizo de girasol, y después añado un poco de aceite de oliva. Los dos ingredientes principales son ajo y aceite, siendo el resto opcionales pero un gran plus. A mí me encanta añadir hierbas frescas como tomillo o romero, y guindillas secas o frescas.

En cuanto al ajo, es mejor si son dientes bien gordos y lo más frescos posibles. No utilicéis dientes viejos, secos, gomosos, arrugados…

INGREDIENTES

  • 1-3 cabezas grandes de ajo
  • 1/2 L de aceite (yo uso de girasol)
  • 1-3 guindillas (opcional)
  • 2 ramas de tomillo o romero (opcional)

INSTRUCCIONES

  1. Pela todos los dientes de ajo y pon todos los ingredientes en una olla pequeña a fuego bajo.
  2. Deja que se caliente hasta que empiecen a salir burbujas muy pequeñas de los ajos y déjalo al mínimo hasta que los ajos estén blanditos si los pinchas con un tenedor. Apaga el fuego y déjalo enfriar antes de guardarlos.

¡Listo! Literalmente, esa es la receta. El aceite puedes ponerlo en una aceitera pero los ajos en la nevera. Si están cubierlos en aceite duran una semana aproximadamente, si están descubiertos pueden durar unos 2-4 días dependiendo de lo fría que esté tu nevera y lo bien cerrado que esté el contenedor o frasco donde los tengas.

Mis maneras favoritas de comerlos es en pesto (o veganesa de pesto) y hummus, pero también me encanta freírlos ligeramente hasta que están crujientes por un lado y ponerlos encima de pasta con salsa de tomate. ¡Son una bomba de sabor y contraste de texturas en cuanto te los metes en la boca!

Espero que os guste la receta. ¡Hasta pronto!